El hombre es superior a la mujer. De ahí deriva la diferencia de derechos y obligaciones para unos y otros. Ellas tienen derechos equivalentes a sus obligaciones, conforme al uso, pero los hombres están un grado por encima de ellas. Alá es poderoso, sabio. (Corán 2:228)
La mujer, o más bien su cuerpo, es una propiedad del marido, como un campo labrado del que éste dispone para la siembra.
Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! ¡Temed a Alá y sabed que Le encontraréis! ¡Y anunciad la buena nueva a los creyentes! (C.2:223)
Una mujer está privada de la posesión de su propio cuerpo. Incluso su leche pertenece a su marido. (hadiz de Bokhari)
Estos son fragmentos del completo estudio sobre el Estatuto Jurídico y condición social de la mujer en la cultura islámica que ponemos a vuestra disposición para así lograr un mayor conocimiento del Islám y podais valorar la repercusión que la islamización de Europa tendría en relación con las libertades y derechos de las mujeres europeas.
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ESTATUTO JURÍDICO Y CONDICIÓN SOCIAL DE LA MUJER EN LA CULTURA ISLÁMICA por J. M. S.
Introducción
El fundamento de la condición jurídica y social de la mujer musulmana es el Corán y el hadiz. Sobre estas bases fue edificado el derecho islámico por el consenso de la umma, la comunidad musulmana, consenso que no es a la postre sino el de los letrados: La práctica ideal se basaba en la doctrina unánime de los estudiosos de la religión (Schacht).
La Muwatta de Malik ibn Anas, por ejemplo, constituye la autoridad exegética de los seguidores de la escuela maliquí sobre los textos canónicos. Uno de los más importantes letrados que llevaron a cabo la tarea interpretativa fue Ghazzali (Algacel, 1058-1111), con el cual se clausura la puerta de la interpretación o ijtihad. No es aquí objeto de consideración la cuestión de la verdad del hadiz, a la que han consagrado páginas destacadas: Bukhari descartó como ficticios la mayoría de los que circulaban en su tiempo, admitiendo en su Sahih sólo una pequeña proporción como auténticos.
Hurgronje y Schacht afirmaron que todas las tradiciones, incluidas las que Bukhari consideró auténticas, habían sido creadas mucho después de la época a la que hacían referencia. El hadiz tiene como una de sus misiones primarias explicar y comentar el Corán; sirve también para autorizar la ley a la que afecta, así como también en general las costumbres admitidas por la comunidad; merece por tanto ser tomado en suma consideración.
Utilizamos la traducción de Julio Cortés al citar las aleyas coránicas. En los hadices hemos abreviado el isnad o cadena de transmisores, para enfocar la atención en el matn, el contenido de la anécdota.
La condición de inferioridad de la mujer
El hombre y la mujer no son iguales. Su desigualdad procede de la disposición creadora de Alá y es esencial, ontológica: el hombre es superior a la mujer. De ahí deriva la diferencia de derechos y obligaciones para unos y otros.
Ellas tienen derechos equivalentes a sus obligaciones, conforme al uso, pero los hombres están un grado por encima de ellas. Alá es poderoso, sabio. (Corán 2:228)
La mujer ha sido creada para el hombre: es uno de los milagros de Alá.
Y entre Sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona. (C. 30:21)
Comentando este versículo, Razi dijo: Su afirmación ‘creadas para vosotros’ es una prueba de que las mujeres fueron creadas como los animales y las plantas y otras cosas útiles, así como el Altísimo ha dicho: ‘Él creó para vosotros lo que hay en la tierra’; y eso implica que la mujer no fue creada para adorar y cargar con los mandamientos divinos... Porque las mujeres no están cargadas con tantos mandamientos como nosotros lo estamos, porque la mujer es débil, simple, en cierto sentido es como un niño, y los mandamientos. (M. Rafiqul-Haqq and P. Newton, The Place of Women in Pure Islam)
Sin embargo, el Corán afirma la igualdad de trabajos de los sexos y la unidad de origen de ambos sexos (Rafiqul-Haqq y Newton).
Su Señor escuchó su plegaria: «No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra, que habéis
salido los unos de los otros. (C.3:195)
¡Hombres! ¡Temed a vuestro Señor, Que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado
un gran número de hombres y de mujeres! (C. 4:1)
El hombre tiene autoridad sobre la mujer, por la preferencia que Alá le ha concedido y por los bienes que gasta a favor de sus mujeres. Éstas han de obedecer al jefe de la familia, su padre o abuelo paterno, o a su marido, si están casadas.
Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan... (C.4:34)
El comentarista Ibn Kathir comentó este versículo (4:34) diciendo: Los hombres son superiores a las mujeres y un hombre es mejor que una mujer. Otros comentaristas como Razi, Baidawi, Zamakhshari, y Tabari son de la misma opinión (M. Rafiqul-Haqq y P. Newton).
La autoridad del marido es omnímoda, mientras no vaya en contra del islam: la mujer no puede salir de casa ni admitir en ella a ningún hombre, buscar trabajo, realizar oraciones o ayunos extraordinarios o dar limosna, sin su consentimiento.
Una mujer no puede realizar oraciones extraordinarias ni ayunar sin permiso de su marido.(hadiz de Tirmidhi) (Wondrous treatment of women in Islam).
Relató Abu Huraira: El Apóstol de Alá dijo: No es lícito que una mujer ayune sin permiso de su marido si está en casa, y no debe permitir que nadie entre en su casa sin su permiso (del marido) y si gasta de sus riquezas (con fines caritativos) sin que se lo ordene, él recibirá la mitad de la dádiva. (Al-Bukhari, al-Jami' as-Sahih 7.123)
El matrimonio musulmán
La mujer se convierte por el matrimonio en una especie de esclava en manos de su marido. No tiene la condición del esclavo, no puede ser vendida y tiene derechos de los que éste carece, pero sí comparte cierto grado del sometimiento a la autoridad de su amo.
El Profeta (la_paz_sea_con_él) ha dicho: El matrimonio es servidumbre. Así pues, que cada uno de vosotros examine en qué manos pondrá a su hija. (hadiz cit. por Ghazzali, p. 66)
El Profeta ha dicho: Las mujeres son prisioneras de guerra en vuestras manos, las habéis cogido al comprometeros frente a Alá y por un decreto divino la unión sexual con ellas se os ha hecho lícita. (hadiz cit. por Michon, p. 120)
El matrimonio es una especie de esclavitud: la mujer se convierte en la esclava de su marido, tiene que obedecerle sin restricción por todo lo que reclame de ella. (Ghazzali, pág. 104)
Alá, Alá, temedle en lo que respecta a las mujeres, porque son ‘awanin en vuestras manos, es decir, prisioneras de guerra. (hadiz cit. por Ghazzali, p. 69)
La mujer, o más bien su cuerpo, es una propiedad del marido, como un campo labrado del que éste dispone para la siembra.
Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! ¡Temed a Alá y sabed que Le encontraréis! ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes! (C.2:223)
Una mujer está privada de la posesión de su propio cuerpo. Incluso su leche pertenece a su marido. (hadiz de Bokhari)
Cuando la muchacha es púber y virgen, su matrimonio es concertado por su padre (o abuelo paterno).
Entre las condiciones para que el matrimonio sea válido, Algacel señala que la novia dé su consentimiento si es púber y desflorada, o que lo dé su padre o su abuelo paterno si ella es virgen y púber. (Ghazzali, pág. 50)
Hay que deliberar con la mujer que ya ha estado casada antes de darla de nuevo en matrimonio. En cuanto a la mujer que es virgen, consiente el matrimonio con su silencio: se puede decir en este caso que quien calla, otorga.
Abu Huraira ha relatado que el Profeta (la_paz_sea_con_él) ha dicho: La que ha tenido un marido, no será casada si no es después de haber deliberado con ella, y la que es virgen, no será casada antes de que dé su consentimiento. Le dijeron: Oh Enviado de Alá, ¿cómo consiente ella? Mediante su silencio, respondió. (El Bokhari, 67-41)
El matrimonio es un contrato, que tiene ventajas e inconvenientes.
Y ¿cómo ibais a tomarlo, después de haber yacido y de haber concertado ella con vosotros un pacto solemne? (C.4:21)
Las ventajas superan a los inconvenientes: asegurar la posteridad, extinguir la concupiscencia destruyendo la pasión carnal y permitir así al hombre concentrarse en la oración, asegurar una buena economía doméstica, aumentar los vínculos de alianza entre familias y conducir al combate contra el egoísmo para poder mantener a todas las mujeres de la familia (incluídas tías y parientes lejanas de la esposa)
(Ghazzali, pág. 15).
En cuanto a los inconvenientes, el primero es el tedio: Cuando la pasión sexual es destruida, eso significa que la mayor parte de las satisfacciones que uno experimenta en compañía de su esposa lo son también. (Ghazzali, pág. 33)
El inconveniente más grave consiste en procurarse las cosas lícitas necesarias. Efectivamente, no es posible para todo el mundo, en particular en la época presente, con el desorden en los suministros. Pero el matrimonio tiene por consecuencia que hay que buscar más que antes y ser obligado a alimentar a los suyos con cosas que tienen el carácter de prohibición religiosa.... El segundo es la dificultad en que se encuentra el marido para cumplir con todos sus deberes hacia sus mujeres, para soportar su carácter y las preocupaciones que le causan. (Ghazzali, p. 40-41)
El contrato matrimonial es realizado por el novio y el tutor matrimonial de la novia, sin que la presencia de ésta sea necesaria.
El matrimonio en el islam no es considerado un sacramento, sino un contrato civil entre un hombre y su esposa. El Corán lo llama mithaq, pacto (C. 4:21). El matrimonio musulmán (nikah) se realiza mediante una ceremonia en la que un juez local, un cadí, es el oficiante. En muchos casos sólo el marido está presente en la ceremonia con un representante de la familia de la novia y, en presencia de dos testigos relevantes, las partes expresan su consentimiento al matrimonio. El cadi entonces anuncia formalmente que el contrato matrimonial está concluido. (The Social Laws and Customs of Islam)
La dote desempeña un papel relevante: el marido compra mediante ella el derecho a disponer de las partes íntimas de su mujer. El objeto del contrato es, para el marido, el derecho a la mujer; para la mujer, el derecho a recibir el mahr o sadaq, dote nupcial estipulada... Es nulo el matrimonio sin el pago del mahr. Si después de formalizado el contrato, éste se rescinde antes de que se haya consumado el matrimonio, la mujer tiene derecho a percibir la mitad del mahr, C. 2:237. (Islamología, t.II, p.567)
La condición más necesaria para cumplir es satisfacer lo que os hace lícitas religiosamente las relaciones conyugales. (El Bokhari, 54-6)
El Profeta dijo: Las disposiciones (del contrato matrimonial) que uno tiene mayor facilidad para llevar a cabo son aquellas por las que se obtiene el derecho de gozar de las partes íntimas (de la mujer) (Sahih Bukhari, ‘Wedlock, Marriage (Nikaah)’ Volumen 7, Libro 62, Numero 81).
‘Uqba b. Amir (Alá esté satisfecho de él) contó que el Mensajero de Alá (la paz sea con él) dijo: La más excelente condición que debe cumplirse es la que hace lícita la relación sexual. En la narración transmitida por Ibn Muthanna (en lugar de la palabra condición) es condiciones. (Sahih Muslim, ‘The Book of Marriage (Kitab Al-Nikah)’,Libro 008, Número 3302)
(Sunaan de Abu Dawud,Libro 11, Número 2121): ... Cuando Alí se casó con Fátima, hija del Apóstol de Alá (la_paz_sea_con_él), quiso intimar con ella. El apóstol de Alá (la_paz_sea_con_él) le prohibió que lo hiciera hasta darle algo. Alí dijo: no tengo nada conmigo, Apóstol de Alá. El Profeta (la_paz_sea_con_él) le dijo: Dale tu cota de mallas. Así pues le dio su cota de mallas, y luego cohabitó con ella. (cit. por Abul Kasem)
Los seguidores del imán Malik declararon que el contrato matrimonial es un contrato de propiedad del beneficio del órgano sexual de la mujer y del resto de su cuerpo.(Rafiqul-Haqq y Newton, The Place of Women in Pure Islam)
Si la novia pretendía ser virgen antes de casarse, pero el marido descubriera que está embarazada, el hijo que nazca será el esclavo del marido y la mujer será tratada como fornicadora. (Sunaan Abu Dawud, Libro 11, Número 2126): Refirió Basrah: Un hombre de los Ansar llamado Basrah dijo: Me casé con una mujer virgen. Cuando entré en ella, la encontré embarazada. (Mencioné esto al Profeta). El Profeta (la_paz_sea_con_él) dijo: Tendrá la dote, porque te hiciste lícita su vagina. El hijo será tu esclavo. Cuando dé a luz, azotadla (según la versión de al-Hasán). (cit. por Abul Kasem)
Es recomendable que el marido dé a la novia una dote moderada. Que la mujer exija una dote elevada es un acto reprobable.
El enviado de Alá (la_paz_sea_con_él) ha dicho: Las mejores mujeres son las más bellas de rostro y cuyas dotes (abonadas por el marido) son las más exiguas. (hadiz cit. por Ghazzali, p. 62)
Entre las cualidades que hacen bendita a una mujer, hay que citar el hecho de que es casada pronto, que no tarda en dar a luz y la modicidad de su dote. (hadiz cit. por Ghazzali, p. 63)
La bendición es tanto mayor cuanto menor es la dote. (hadiz cit. por Ghazzali, p. 63)
La poligamia
Al hombre le está permitida la poligamia (poligamia poliginia), con la condición de tratar a sus esposas equitativamente.
El hadiz la recomienda: los mejores musulmanes son los que tienen mayor número de esposas.
Refirió Said ben Jubair: Ibn ‘Abbas me preguntó: ¿Estás casado?. Le contesté: No. Dijo: Cásate, porque el mejor de todos los musulmanes de esta nación (musulmana, es decir, Muhammad) tuvo el mayor número de mujeres. (Sahih Bukhari,‘Wedlock, Marriage (Nikaah)’, Volumen 7, Libro 62, Número 7)
La mujer también tiene sus derechos: su marido debe respetar sus bienes, proveer a sus necesidades y tratarla equitativamente; pero no se encuentra entre ellos el de casarse con varios hombres (poliandria).
El Profeta tenía la costumbre de decir: La mujer joven tiene sus derechos: ¡Reconóceselos! (en Michon, p. 123).
El marido debe tratar equitativamente a sus esposas, si las tuviera: la igualdad se refiere únicamente a los gastos y a los regalos que el marido les da, y a las noches que pasa con ellas; el amor y las relaciones íntimas no dependen de su
voluntad, amarlas por igual no es posible (Algacel).
No podréis ser justos con vuestras mujeres, aun si lo deseáis. No seáis, pues, tan parciales que dejéis a una de ellas como en suspenso. Si ponéis paz y teméis a Alá... Alá es indulgente, misericordioso. (C.4:129)
El marido polígamo tiene el deber de observar la igualdad entre sus esposas, echando a suertes por ejemplo para ver quién le acompañará en un viaje, y repartiendo según reglas precisas las noches entre ellas; si hurta a una esposa la noche que le debe, se la remplazará religiosamente. (Ghazzali, pág. 81).
El número de esposas con que un musulmán puede estar casado al mismo tiempo es de cuatro.
Si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces, casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si teméis no obrar con justicia, entonces con una sola o con vuestras esclavas. (C. 4:3)
Mahoma no tuvo esta limitación, y poseyó al menos diez esposas legítimas simultáneamente, sin contar las concubinas.
¡Profeta! Hemos declarado lícitas para ti a tus esposas, a las que has dado dote, a las esclavas que Alá te ha dado como botín de guerra, a las hijas de tu tío y tías paternos y de tu tío y tías maternos que han emigrado contigo y a toda mujer creyente, si se ofrece al Profeta y el Profeta quiere casarse con ella. Es un privilegio tuyo, no de los otros creyentes –ya sabemos lo que hemos impuesto a estos últimos con
respecto a sus esposas y esclavas, para que no tengas reparo. Alá es indulgente, misericordioso. (C.33:50)
El musulmán puede casarse con musulmanas o con mujeres dhimmíes. Le está prohibido casarse con mujeres infieles o asociadoras.
No os caséis con mujeres asociadoras hasta que crean. Una esclava creyente es mejor que una asociadora, aunque ésta os guste más... (C.2:221)
¡Creyentes! Cuando vengan a vosotros mujeres creyentes que hayan emigrado, ¡examinadlas! Alá conoce bien su fe. Si comprobáis que de verdad son creyentes, no las devolváis a los infieles: ni ellas son lícitas para ellos ni ellos lo son para ellas. ¡Reembolsadles lo que hayan gastado! No tenéis nada que reprocharos si os casáis con ellas, con tal que les entreguéis su dote. Pero no retengáis a las infieles. Pedid loque hayáis gastado, y que ellos también pidan lo que hayan gastado. Ésa es la decisión de Alá. Él decide entre vosotros. Alá es omnisciente, sabio. (C.60:10)
La mujer musulmana sólo puede contraer matrimonio con varones musulmanes. No puede casarse con un hombre de otra fe a menos que éste se convierta antes al islam.
No caséis con asociadores (a vuestras muchachas) hasta que éstos crean. Un esclavo creyente es mejor que un asociador, aunque éste os guste más. Ésos os llaman al Fuego, en tanto que Alá os llama al Jardín y al perdón si quiere, y explica Sus aleyas a los hombres. Quizás, así, se dejen amonestar. (C.2:221)
Deberes de la mujer casada
La mujer debe atender solícitamente los requerimientos de su marido.
Cuando un hombre llama a su esposa por su obligación, debe acudir aunque esté cociendo el pan.(Tirmidhi) (M. Zafrulla Khan, pág. 69)
Cuando el marido llama a su esposa a su cama y ella no acude y él pasa la noche enfadado con ella, los ángeles la maldicen. (Bokhari) (M. Zafrulla Khan, pág. 68)
Abu Huraira (Alá esté satisfecho de él) refirió que el Apóstol de Alá (que la paz sea con él) dijo: Cuando una mujer pasa la noche fuera del lecho de su esposo, los ángeles la maldicen hasta la mañana. Este hadiz ha sido narrado con la misma cadena de transmisores (con una ligera variación): Dijo: Hasta que ella regresa. (Sahih Muslim, ‘The Book of Marriage (Kitab Al-Nikah)’, Libro 008, Número 3366)
Abu Huraira (Alá esté satisfecho de él) narró que el Mensajero de Alá (que la paz sea con él) dijo: Por Aquel en Cuya Mano está mi vida, cuando un hombre llama a su esposa a su lecho, y ella no contesta, Aquel que está en el cielo está descontento con ella hasta que (su esposo) no está contento con ella. (Sahih Muslim , ‘The Book of Marriage (Kitab Al-Nikah)’Libro 008, Número 3367)
La mujer musulmana debe vestirse y actuar recatadamente ocultando sus encantos naturales.
¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas. Alá es indulgente, misericordioso. (C.33:59)
Las mujeres que han alcanzado la edad crítica y no cuentan ya con casarse, no hacen mal si se quitan la ropa, siempre que no exhiban sus adornos. Pero es mejor para ellas si se abstienen. Alá todo lo oye, todo lo sabe. (C.24:60)
Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fríos, a los niños que no saben aún de las partes femeninas. Que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos. ¡Volvéos todos a Alá, creyentes! Quizás, así, prosperéis. (C.24:31)
Después de los primeros tiempos del islam, se extendió la reclusión y el velo en las ciudades-fortaleza instaladas en los territorios conquistados.
La primera praxis islámica, influida sin duda por la inseguridad que predominaba en las ciudades-guarnición recientemente fundadas con su población mixta, extendía la reclusión y el velo de las mujeres mucho más allá de lo que se había imaginado en el Corán. (Schacht, Derecho y justicia)
El marido musulmán tiene derecho a corregir a su mujer
El marido musulmán tiene derecho a corregir a su mujer y de llevarla, si es preciso por la fuerza, a la obediencia; en caso de que la mujer descuidara la oración ritual puede obligarla a que se someta a esta práctica. (Ghazzali, pág. 83)
El marido tiene derecho a golpear a su mujer: nadie le preguntará por qué razón. La exhortación de pegar a la esposa desobediente no es una aberración, curiosidad, concepto aberrante, o elemento aislado, en la consideración islámica de
las mujeres, más bien, el mandato de golpear a las esposas desobedientes está fundado sobre la condición subordinada de la mujer en el islam.
Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Alá manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Alá es excelso, grande. (C.4:34)
(Sunaan Abu Dawud Libro 11, Número 2142): Refirió Umar ibn al-Khattab: El Profeta (la_paz_sea_con_él) dijo: A un hombre no se le preguntará por qué golpea a su esposa. (cit. por Abul Kasem)
No se preguntará al marido en el Día del Juicio por qué motivo golpeó a su mujer. (Ghazzali, pág. 84)
En su versión del Corán, Yusuf Ali añade a la traducción literal, poniéndolo entre paréntesis: A aquellas mujeres que temes que sean desobedientes, amonéstalas (primero), (a continuación), niégate a compartir sus lechos; (y en último
término) golpéalas (ligeramente). Estas adiciones no se encuentran en otras traducciones, y sin duda Yusuf Ali está pensando en suavizar su versión para el lector occidental. Texto original:
Men are the protectors and maintainers of women, because Allah has given the one more (strength) than the other, and because they support them from their means. Therefore the righteous women are devoutly obedient, and guard in (the husband's) absence what Allah would have them guard. As to those women on whom part you fear disloyalty and ill conduct, admonish them (first), (next), refuse to share their beds,
(and last) beat them (lightly); but if they return to obedience, seek not against them means (of annoyance) for Allah is Most High, Great (above you all). (C.4:34) (versión de Yusuf Ali)
El marido debe efectuar la corrección de la mujer ciñéndose a ciertos procedimientos y normas, no todo le está permitido, como dejarse llevar por la violencia del arrebato pasional. La obra de corrección ha de tener el marchamo de la racionalidad. El juicio y la decisión de corregirla dependen absolutamente del marido.
Para corregirla ha de obrar gradualmente, pudiendo llegar finalmente si ella continúa rebelde a golpearla con golpes que no le causen lesiones graves: le hará daño, pero sin romperle los huesos ni hacerle sangre. No le golpeará la cara, porque eso está prohibido por el Corán. (Ghazzali, pág. 84)
El marido no debe desfigurarla y si la golpea, debe ser sin causarle lesión grave. (hadiz cit. por Ghazzali, pág. 84)
Si la conducta de una mujer es mala o inmodesta, el marido tiene derecho a golpearle pero no debe romperle los huesos. Ella no debe permitir que nadie entre en la casa si al marido no le gusta. (hadiz de Tirmidhi)
Cuando el marido teme la desobediencia de su mujer, el Corán le recomienda el uso de la violencia y el abandono sexual. Pero cuando una mujer teme la desobediencia de su marido, recomienda a ésta la diplomacia.
Y si una mujer teme malos tratos o aversión por parte de su marido, no hay inconveniente en que se reconcilien, pues es mejor la reconciliación. (C.4:128)
El hadiz, por otra parte, encarece a los hombres el tratar bien a las mujeres que dependen de ellos.
El enviado de Alá (la_paz_sea_con_él) ha dicho: El creyente más perfecto en la fe es quien demuestra el mejor carácter respecto a las mujeres y es el más indulgente con su familia. (hadiz cit. por Ghazzali, p. 71)
El mejor entre vosotros es quien se manifiesta el mejor respecto a las mujeres y soy yo quien me muestro el mejor respecto a las mías. (hadiz cit. por Ghazzali, p. 71)
El repudio
Talaq, repudio, tiene en árabe la significación radical de verse libre de atadura. Por el talaq renuncia el marido en forma definitiva e inmediata a cuantos derechos le competen sobre la mujer por razón de su matrimonio. Los juristas defienden esta resolución citando el Corán, 2:237, que pone el vínculo en manos del marido, y recuerdan que el matrimonio se asimila a una venta, y el comprador puede renunciar en cualquier momento a los derechos sobre lo adquirido. (Islamología, t.II, p.568)
El marido tiene la facultad de repudiar a su mujer. Puede repudiar a sus cuatro mujeres a la vez y tomar otras cuatro. El divorcio es lícito, pero no es un acto recomendado. También se recomienda al marido, en caso de aversión por su
mujer, que la soporte con paciencia.
De todo lo que está permitido, es la cosa más detestada por Alá y sólo está permitida en la medida en que no comporta ningún daño injusto. (Ghazzali, p. 99)
Si una vez casado, el discípulo no encuentra lo que esperaba, ni física ni moralmente, que dé muestras de constancia: esa es la suerte que le estaba reservada por toda la eternidad y puede que haya ahí un bien. Alá ha dicho: Si tenéis aversión por ellas, puede que tengáis aversión por algo en lo que Alá pone un gran bien (Corán 4:19). El gran bien es el hijo virtuoso y también la gran Recompensa. (Ibn ‘Ajiba)
El marido debe tener en cuenta la opinión de su padre: si éste tiene aversión por su nuera, debe divorciarse.
El matrimonio de una mujer con su marido no es firme. Es precario. Por ejemplo si el padre del marido ordena a su hijo que se divorcie de su mujer, debe hacerlo. (hadiz de Tirmidhi)
Si el padre del marido tiene aversión a su nuera, el marido debe repudiarla, porque los derechos del padre tienen la prioridad. (Ghazzali, p. 99)
El marido tiene derecho de repudio sin tener que justificar ante el juez su decisión.
No hacéis mal en repudiar a vuestras mujeres mientras aún no las hayáis tocado o asignado dote. Proveedles, no obstante, como se debe, el acomodado según sus posibilidades y el pobre según las suyas. Esto constituye un deber para quienes hacen el bien. (C.2:236)
Yahya me refirió de Malik que había oído que Ali ibn Abi Talib solía decir que si un hombre dice a su mujer: Eres ilícita para mí, cuenta como tres pronunciamientos de divorcio. Malik dijo: Eso es lo mejor de lo que he oído al respecto. (Malik, Muwatta,
‘Divorce’ Libro 29, Número 29.1.6)
La repudiada debe esperar un periodo prescrito (‘idda) para comprobar que no está embarazada.
Las repudiadas deberán esperar tres menstruaciones. No les es lícito ocultar lo que Alá ha creado en su seno si es que creen en Alá y en el último Día... (Corán 2:228)
El marido puede volver a tomar a su mujer durante el periodo de espera.
... Durante esta espera, sus esposos tienen pleno derecho a tomarlas de nuevo si desean la reconciliación... (C.2:228)
Ibn Omar ha dicho: Si no has repudiado más que una vez o dos (puedes revocar tu repudio), porque el Profeta (la_paz_sea_con_él) me ha dado órdenes en este sentido. (El Bokhari, 68-44)
Durante la ‘idda una esposa divorciada recibe su pensión y tiene derecho a alojamiento, con tal que el divorcio no sea irrevocable.
¡Creyentes! Si os casáis con mujeres creyentes y, luego, las repudiáis antes de haberlas tocado, no tenéis por qué exigirles un período de espera. ¡Proveedlas de lo necesario y dejadlas en libertad decorosamente! (C.33:49)
¡Profeta! Cuando repudiáis a las mujeres, ¡hacedlo al terminar su período de espera! ¡Contad bien los días de ese período y temed a Alá, vuestro Señor! ¡No las expulséis de sus casas ni ellas salgan, a menos que sean culpables de deshonestidad manifiesta! Ésas son las leyes de Alá. Y quien viola las leyes de Alá es injusto consigo mismo. Tú no sabes... Quizá Alá, entre tanto, suscite algún imprevisto... (C.65:1)
Me refirió Yahya de Malik de Yahya ibn Said y de Yazid ibn Abdullah ibn Qusayt al-Laythi que Said ibn al-Musayyab dijo: Umar ibn al- Khattab dijo: ‘Si una mujer es repudiada y tiene uno o dos periodos y luego deja de menstruar, debe esperar nueve meses. Si está claro que está embarazada, es lo que es. Si no, debe esperar una idda de tres meses después del noveno, y ya es libre para casarse’. (Malik, Muwatta,
‘Divorce’, Libro 29, Número 29.24.70)
No hay pensión de manutención ni alojamiento para la esposa que ha recibido el divorcio irrevocable.
Fátima bint Qais refirió que su esposo al-Makhzumi la divorció y se negó a pagarle su pensión de manutención. Ella acudió al Mensajero de Alá (que la paz sea con él) y le informó, a lo que respondió. No hay pensión de manutención para ti, y sería mejor que fueras a la casa de Ibn Umm Maktum y vivieras con él porque está ciego y puedes quitarte la ropa en su casa (esto es, no tendrás mucha dificultad en cumplir con el purdah allí). (Sahih Muslim, ‘ The Book of Divorce’, Libro 009, Número 3514)
‘Ubaidullah b. ‘Abdullah b. ‘Utba refirió que ‘Amr b. Hafs b. Al-Mughira partió con ‘Ali b. Abi Talib (que Alá esté satisfecho de él) y envió a su esposa el último pronunciamiento de divorcio que le quedaba para el divorcio (irrevocable); y ordenó a al-Harith b. Hisham y ‘Ayyash b. Abu Rabi’a que le diera su pensión de manutención. Le dijeron a ella: Por Alá, no hay pensión de manutención, salvo en caso de que estés embarazada. Acudió al Apóstol de Alá (que la paz sea con él) y le mencionó la opinión de ellos, a lo cual dijo: No hay pensión de manutención para ti. Ella, pues, solicitó permiso para irse (a otro lugar), y él (el santo Profeta) se lo permitió. Dijo: Mensajero de Alá, ¿adonde debo ir? Le dijo: A la casa de Ibn Umm Maktum y, como está ciego, podría quitarse la ropa en su presencia y no la vería. Y cuando cumplió su ‘Idda, el Apóstol de Alá (que la paz sea con él) la casó con Usama b. Zaid. Marwan (el gobernador de Medina) envió a Qabisa b. Dhuwaib para que le preguntaran a ella sobre este hadiz, y se lo relató, a lo que Marwán dijo: Sólo hemos oído este hadiz a una mujer. Adoptaríamos un (camino) seguro donde encontremos a la gente. Fátima dijo esto cuando estas palabras de Marwán le fueron comunicadas: Está entre yo y tu la palabra de Alá, Enaltecido y Majestuoso: No las saquéis de sus casas. Afirmó: Esto es en relación con
el divorcio revocable... (Sahih Muslim , ‘ The Book of Divorce (Kitab Al-Talaq)’Libro 009, Número 3518)
La mujer no puede repudiar a su marido. En ciertas circunstancias, el divorcio es obligatorio para ella, por ejemplo, cuando su marido apostata, o cuando ella se convierte al islam siendo su marido no musulmán, o cuando el marido es dado oficialmente por desaparecido.
El marido musulmán puede conceder a la esposa la opción de continuar con el matrimonio o disolverlo.
Aicha ha dicho: El Enviado de Alá (la_paz_sea_con_él) nos ha dado la facultad de optar; pero elegimos todas a Alá y a Su Enviado. Eso no supone, a nuestro parecer, un repudio. (El Bokhari, 68-5)
La mujer no debe pedir a su marido que se divorcie de ella. Podría solicitar el divorcio, pero éste se convierte en motivo de reprobación para ella y la pone en una situación sociológica muy frágil (Samir K. Samir).
Refirió Aisha: Con respecto al versículo: ‘Si una mujer teme malos tratos o aversión por parte de su marido...’ (4.128) corresponde a la mujer cuyo marido ya no quiere tenerla con él más tiempo, sino divorciarse de ella y casarse con alguna otra mujer, por lo que ella le dice:
Consérvame y no me divorcies, y luego cásate con otra, y no tienes que hacer gasto conmigo ni dormir conmigo.’ Esto está indicado por la sentencia de Alá: No hay inconveniente en que se reconcilien, pues es mejor la reconciliación. (C. 4:128) ( Sahih Bukhari, ‘Wedlock, Marriage’ Volumen 7, Libro 62, Número 134)
Si, de todas formas, la mujer solicita el divorcio, debe compensar a su marido.
Según Ibn-Abbas, la mujer de Thabit ben Qais acudió al Profeta (la_paz_sea_con_él) y le dijo: Oh Enviado de Alá, no tengo nada que reprochar a Thabit ben Qais desde el punto de vista del carácter o de la religión, pero temo (estando con él) faltar a los deberes del islamismo. ¿Quieres, respondió el Santísimo Enviado, devolverle su jardín? Sí, respondió. ¡Bien! Dijo el Santísimo Enviado a Thabit,
toma tu jardín y repúdiala. (El Bokhari, 68-12)
Cuando el marido pronuncia por tres veces (sucesiva o simultáneamente) la fórmula de repudio: Queda repudiada, el divorcio es definitivo. Después del divorcio definitivo, para volver con la esposa tres veces repudiada es necesario que ésta se case con otro hombre y consume el matrimonio, incluso aunque ella esté deseosa de volver con su verdadero marido. El hombre que realiza la tarea de volver a hacer legítima a la mujer con su marido se denomina el muhalil, el que legitima de nuevo el matrimonio con el primer esposo.
Refirió Aisha: Un hombre repudió a su mujer tres veces (profiriendo tres veces su decisión de repudiarla), luego ella se casó con otro hombre que también la repudió. Preguntaron al Profeta si ella podría legalmente casarse con el primer marido (o no). El Profeta contestó, No, no puede casarse legalmente con el primer marido hasta que el segundo marido no haya consumado su matrimonio con ella, tal como hizo el primero. (Sahih al-Bukhari, vol. 7, pág. 1136, en The Social Laws and Customs of Islam)
Según Aicha, un hombre había repudiado a su mujer definitivamente (por tres veces); ésta se volvió a casar y fue de nuevo repudiada. El Profeta (la_paz_sea_con_él) interrogado para saber si podía casarse de nuevo con el primer marido, respondió: No, no antes que el segundo pruebe su miel como lo había probado el primero. (El Bokhari, 68-4)
Yahya me contó de Malik de Yahya ibn Said de al-Qasim ibn Muhammad que Aisha, la esposa del Profeta, que Alá le bendiga y le de la paz, dijo al preguntarle si era permisible a un hombre casarse otra vez con una esposa a la que había divorciado irrevocablemente si ella se había casado con otro hombre que la había divorciado antes de consumar el matrimonio: No hasta que ella haya probado el deleite de la
intimidad. (Malik, Muwatta, ‘Marriage’ Libro 28, Número 28.7.18)
Derechos de las coesposas y concubinas
Las coesposas tienen teóricamente derechos iguales. En la práctica, ante la amenaza de repudio, una esposa puede preferir renunciar a estos derechos a favor de las otras, para que el marido la mantenga en su harén. ¿Qué protección tiene la mujer repudiada que queda sin familia? De esta cuestión no se trata en la jurisprudencia islámica.
Las normas coránicas sobre el repudio, que habían buscado salvaguardar los intereses de la esposa, perdieron mucho de su valor por el modo en que eran aplicadas en la práctica. (Schacht, Derecho y justicia)
Sawda, una de las esposas más antiguas de Mahoma, después de Khadija, renunció a sus derechos a favor de la esposa preferida, ‘Aicha.
‘Aicha dijo: El Enviado de Alá (la_paz_sea_con_él), cuando quería ir de viaje, echaba a suertes entre sus mujeres y aquélla a quien le tocaba partía con él. Asignaba a cada una de sus esposas un día con la noche correspondiente, excepto a Sawda bent Zema’a que había hecho donación de su día y noche a ‘Aicha, esposa del Santísimo Profeta. Había buscado así hacerse agradable al Santísimo Enviado. (El Bokhari, 52-30)
Cuando Muhammad quería divorciarse de Sawda o cuando de hecho se divorció, ella tomó la noticia con terrible desconcierto y casi se desmayó. Lloró en presencia de Muhammad y dijo: Mantenme y otorgo el derecho de mi noche y día a tu joven esposa A’isha (p.66); él estuvo de acuerdo. Es bien sabido que Sawda había servido a Muhammad muy bien y fue muy buena con él y nadie la había acusado de
ningún daño. Pero a causa de falta de belleza, quiso divorciarse de ella.
El marido debe pasar un número igual de noches en el apartamento de cada coesposa, con la excepción de cada nuevo matrimonio, para el que se le concede una prórroga de tres o siete noches.
Anas ha dicho: Si quisiera, afirmaría que el Profeta (la_paz_sea_con_él) ha dicho, – pero diré sólo que según la sunna, quien se casa con una virgen permanecerá con ella siete (noches) y, si es una desflorada, serán tres. (El Bokhari, 67-100)
El concubinato ilimitado está permitido al marido. Las concubinas pueden ser esclavas o prisioneras de guerra. La esclava concubina que da a luz un hijo a su amo (umm walad) adquiere el derecho de que no puede ser vendida, y a la muerte del amo obtiene la libertad. Pero no puede ascender a la categoría de esposa legítima.
¡Bienaventurados los creyentes, que hacen su azalá con humildad, que evitan el vaniloquio, que dan el azaque, que se abstienen de comercio carnal, salvo con sus esposas o con sus esclavas en cuyo caso no incurren en reproche. (C.23:1-6)
(El esclavo) tiene plena libertad religiosa, puede, previo el consenso de su amo, casarse legítimamente, y se permite también el matrimonio entre libres y esclavos, Cor.4:25, salvo el de la esclava con su amo, considerada siempre como concubina, a la que la ley no permite ascender a la posición de esposa legítima. (Pareja, Islamología, t.II, p.560)
La ley prevé la manumisión, ipso jure, de la esclava concubina llamada umm walad, madre de un hijo (del amo), a la muerte del dueño. (Islamología, t.II, p.561)
En teoría, el concubinato fue una alternativa a la poligamia. En la realidad histórica, se produjo poligamia más concubinato.
El Corán, en una situación determinada, ha promovido la poligamia, y esto, de ser una excepción, ahora se convirtió en uno de los rasgos esenciales del derecho islámico del matrimonio. (Schacht, Derecho y justicia)
El Corán había dado por hecho el concubinato, pero en el principal párrafo relativo a ello (azora 4.3) el concubinato aparece como una alternativa menos costosa de la poligamia, un concepto muy alejado de la práctica de concubinato ilimitado más poligamia que prevaleció ya en la primera generación después de Mahoma y que fue sancionado por todas las escuelas del derecho. (Schacht, Derecho y justicia)
Matrimonio temporal
El matrimonio temporal o de placer, muta’h, fue autorizado por Mahoma en los primeros tiempos del islam y prohibido poco después. Todavía está vigente entre los chiítas.
Abdallah ha dicho: Estábamos en expedición con el Enviado de Dios (la_paz_sea_con_él) y no teníamos nada. ¿Tenemos que castrarnos? le preguntamos. Nos lo prohibió. A continuación toleró que nos casásemos con una mujer a cambio de un simple velo, luego nos recitó: Oh los que creéis, no declaréis ilícitas en religión las cosas buenas que Alá ha declarado lícitas para vosotros. No os extralimitéis, porque Alá no ama a los que se extralimitan. (El Bokhari, 67-8)
Salama ha referido que el Enviado de Alá (la_paz_sea_con_él) ha dicho: Todo hombre y toda mujer, si están de acuerdo, que vivan juntos tres días. Si luego desean aumentarlo, o separarse, que lo hagan. (El Bokhari, 67-31)
Ali dijo a Ibn Abbas que el Profeta (la_paz_sea_con_él) ha prohibido el matrimonio temporal y la carne de asno doméstico en la época de Khaibar. (El Bokhari, 67-31)
Una de las cosas primeramente permitidas en el islam que causa embarazo a los apologistas musulmanes hoy es el matrimonio temporal conocido como mut’ah. En el islám chiíta esta institución ha permanecido a lo largo de los siglos aunque hace mucho ha sido prohibida en el islám sunnita. Los matrimonios para un periodo limitado fueron sancionados por el Profeta, pero se dice que esta ley ha sido suprimida, aunque es permitido por los chiítas incluso hoy en día. (Hughes) (Internet: www.answering-islam.org)
La diferencia más seria entre la práctica legal sunní y chií aparece en la ley del matrimonio... Una cuestión en particular de la ley del matrimonio merece nuestra atención: la validez o nulidad del matrimonio temporal... Al comienzo de su carrera como legislador Muhammad toleró una forma de matrimonio limitado que había sido común entre los árabes paganos... Mut’a ... La validez de esta forma de matrimonio, sin embargo, fue abrogada al cabo de algunos pocos años. Las narraciones difieren si fue el mismo Profeta o, lo que es más probable, sólo su segundo sucesor Umar quien declaró tal forma de matrimonio pariente de la fornicación y lo prohibió a los
creyentes. (Goldziher, p. 208)
Derechos de la mujer
A la mujer le corresponde una parte de la herencia menor a la del varón (del mismo grado). Y el islam reconoce como herederos a los parientes cognados (por parte de la esposa).
Alá os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos hembras. Si éstas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única. la mitad. A cada uno de los padres le corresponderá un sexto de la herencia, si deja hijos; pero, si no tiene hijos y le heredan sólo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es para la
madre. Esto, luego de satisfacer sus legados o deudas. De vuestros ascendientes o descendientes no sabéis quiénes os son más útiles. Ésta es obligación de Alá. Alá es omnisciente, sabio. (C.4:11)
Razi ha dicho comentando este versículo: El hombre es mencionado primero en C. 4:11 porque el hombre es mejor que la mujer. (Rafiqul-Haqq y Newton, The Place of Women in Pure Islam)
A vosotros os corresponde la mitad de lo que dejen vuestras esposas si no tienen hijos. Si tienen, os corresponde un cuarto. Esto, luego de satisfacer sus legados o deudas. Si no tenéis hijos, a ellas les corresponde un cuarto de lo que dejéis. Si tenéis, un octavo de lo que dejéis. Esto. luego de satisfacer vuestros legados o deudas. Si los herederos de un hombre o de una mujer son parientes colaterales y le sobrevive un hermano o una hermana, entonces, les corresponde, a cada uno de los dos, un sexto. Si son más, participarán del tercio de la herencia, luego de satisfacer los legados o deudas, sin dañar a nadie. Ésta es disposición de Alá. Alá es omnisciente, benigno. (C.4:12)
En la experiencia histórica, se ve que no siempre se ha respetado o se respeta el derecho de la mujer a la herencia. Las esposas dhimmíes de un varón musulmán no tienen derecho a heredar de éste si no se convierten al islam.
Las mujeres extranjeras desposadas no entran en el linaje. Existe asimismo una fuerte tendencia a desheredar a las hijas, de modo que, si se casan con extranjeros, el hecho carece de efectos con relación a la integridad del patrimonio del linaje. Por otro lado, muchas veces el problema ni siquiera llega a plantearse, pues los linajes presentan una notable tendencia endogámica. El matrimonio preferente es el
matrimonio entre primos hermanos en línea paterna. Tanto el beduino árabe como el ciudadano acomodado, el campesino cábila igual que el montañés del Líbano, se casan preferentemente con su bint ‘amm, la hija de su tío paterno.(Guichard, p. 110)
Las penas por delitos cometidos contra la mujer reciben la mitad del castigo que los cometidos contra el varón. La diya o precio de sangre por homicidio de una mujer constituye la mitad que la del varón.La mujer recibe un castigo igual que el hombre por la misma falta.
Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno. Por respeto a la ley de Alá, no uséis de mansedumbre con ellos, si es que creéis en Alá y en el último Día. Y que un grupo de creyentes sea testigo de su castigo. (C.24:2)
Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido, como castigo ejemplar de Alá. Alá es poderoso, sabio. (C.5:38)
O puede recibir un castigo mayor que el varón, como ocurre en el caso de faltas contra la castidad (homosexualidad).
Llamad a cuatro testigos de vosotros contra aquéllas de vuestras mujeres que cometan deshonestidad. Si atestiguan, recluidlas en casa hasta que mueran o hasta que Alá les procure una salida. Si dos de los vuestros la cometen, castigad a ambos severamente. Pero, si se arrepienten y enmiendan, dejadles en paz. Alá es indulgente, misericordioso. (C.4:15-16)
En caso de apostasía, la mujer es encarcelada hasta que vuelva al islam, mientras que el varón apóstata es ejecutado. La apostasía de la mujer es castigada menos duramente que la del hombre: quizá por ser un delito que pone de manifiesto
una deficiencia intelectual –que el islam presume en la mujer–.
Según el imán Abu Hanifa, que la gracia de Alá esté sobre él, la mujer apóstata no debe ser ejecutada, sino encarcelada hasta que se islamice. (fatwa de 13 noviembre 1989, del mufti de Líbano, cit. en Abul Ala Mawdudi, ‘Appendix C’)
Las escuelas de derecho convienen en condenar a muerte al adulto, balig, que voluntariamente se haya hecho reo de apostasía. Algunos doctores hanafíes admiten una excepción a favor de la mujer, para la que piden sólo encarcelamiento hasta que mude de opinión. (Islamología, t.II, p.562)
No obstante hay tradiciones que afirman que es lícito matar a la mujer que ha apostatado.
Según una tradición referida por Daruqutni, citando a Chabir b. Abdillah, el Profeta ofreció el islam a una mujer llamada Ummu Rumman que había apostatado previamente. Más tarde, el Profeta dijo: Es bueno que se arrepienta. Si no lo hace, tiene que ser muerta, porque por la apostasía debe ser tratada como mujer que ha combatido a los musulmanes, cautivada en una guerra santa (yihad); así pues,
es lícito matarla con la espada. Además, su culpa es mucho más abominable que las mujeres que son cautivadas en una guerra santa, porque se ha vuelto musulmana. (‘Abdurrahmani'l-Djaziri ‘The Penalties for Apostasy in Islam’)
Según la escuela malikí, el derecho de custodia (hadana) pertenece a la madre, después del repudio, y dura hasta que el muchacho tenga poluciones nocturnas (la pubertad), y para la muchacha, hasta que se case y entre en la morada del marido. (al-Qayrawani, La Risala, p. 199). Los hijos han de ser educados como musulmanes obligatoriamente, aunque la madre sea cristiana o judía.
(Sahih Muslim, Libro 033, Número 6426): Abu Huraira relató que el Mensajero de Alá (que la paz sea con él) dijo: Ningún niño nace sino en la Fitra (en la religión verdadera). Sus padres hacen de él un judío, un cristiano o un politeísta. Una persona dijo: Mensajero de Alá, ¿Cuál es tu opinión si mueren antes de eso (antes de la adolescencia cuando pueden distinguir entre el bien y el mal)? Dijo: Sólo Alá sabe
lo que hubieran hecho. (Cit. por Kevin James Bywater)
Al padre compete la wilaya, patria potestad, y el derecho de corrección, ta'dib, sobre los hijos, a los cuales ha de educar y mantener hasta que el hijo es púber o hasta que se casa la hija.(Islamología, t.II, p.567)
(Sahih Bukhari, Volumen 2, Libro 23, Número 467): Refirió Abu Huraira: El Profeta dijo: Todo niño nace con la fe verdadera del Islam (es decir, adorar sólo al Único Alá) y sus padres lo convierten al judaísmo o al cristianismo o al mazdeísmo, tal como un animal engendra a una cría perfecta. ¿Acaso está mutilado?. (Cit. por Kevin James Bywater: Islam as the ‘End’ of Christianity: Assessing the Arguments for Abrogation)
Los deberes del marido para con la esposa consisten en proveer a las necesidades de ésta y en velar por que cumpla con sus obligaciones religiosas; los deberes convenientes para la mujer son el gobierno del hogar, el cuidado de los hijos y
atender a los requerimientos de su marido.
El hijo de un musulmán y una mujer dhimmi es necesariamente musulmán. Si la madre muere con el niño en su seno, no puede ser enterrada en un cementerio cristiano o judío.
Si está embarazada al morir, el feto, siendo considerado musulmán, no puede ser enterrado en un cementerio cristiano, y así la mujer no puede ser enterrada allí tampoco, y debe ser enterrada en un lugar neutral. Incluso en la muerte a los cristianos se les niega a veces la dignidad . (Walter Short, El tributo de la jizya)
El testimonio de la mujer en juicios por delitos castigados con penas hadd (pl. hudud) no es admitido. Las penas hadd están establecidas en el Corán: amputación, latigazos, crucifixión, lapidación para delitos graves: robo, fornicación, embriaguez, apostasía, adulterio... En delitos menores, su testimonio vale la mitad que el del varón, a causa de su deficiencia de inteligencia y falta de memoria.
... Llamad, para que sirvan de testigos, a dos de vuestros hombres; si no los hay, elegid a un hombre y a dos mujeres de entre quienes os plazcan como testigos, de tal modo que si una yerra, la otra subsane su error... (C. 2:282)
La mujer alcanza la mayoría de edad antes que el varón: requisito para que pueda contraer matrimonio. La mujer no puede desempeñar el oficio de cadí ni ejercer como imán ni predicador en la oración ritual.
Razi, comentando el versículo C. 4:11, afirmó: (La porción del varón equivale a la de dos hembras). El hombre es más perfecto que la mujer en origen e inteligencia y en la esfera religiosa, tal como la conveniencia para ser juez e imán en la oración. Asimismo, el testimonio del hombre es doble que el de la mujer. Pues quien recibe altas responsabilidades debe recibir igualmente grandes privilegios. Como la
mujer es deficiente en inteligencia y muy ansiosa, si gana mucho dinero, el resultado será mucha corrupción. (Rafiqul-Haqq y Newton, The Place of Women in Pure Islam)
La mujer no puede ejercer el cargo de cadí, ni testificar en procesos de mayor importancia, como serían aquellos en los cuales la pena eventual es de las llamadas hadd, esto es, se halla taxativamente determinada por la ley canónica, o en negocios de Estado, o cuando se trata de determinar la capacidad legal de un testigo. En otros casos el valor de su testimonio se computa como la mitad del emitido por el varón.
Sin embargo, cuando se trata de asuntos de que sólo las mujeres pueden tener noticia, basta el testimonio de dos mujeres legalmente capaces. En las sucesiones hereditarias la parte de la mujer es ordinariamente la mitad de la que toca al varón y también se reduce a la mitad el precio de sangre debido por el asesinato de una mujer. La mujer soltera se halla bajo la potestad del jefe de familia, y la casada
bajo la del marido, pero ésta adquiere al contraer matrimonio ciertos derechos. (Pareja, Islamología, tomo II)
La mujer musulmana no puede hacer sola un viaje de un día y una noche de distancia sin compañía del mahram protector, el pariente con quien no es lícito el matrimonio.
Abu Huraira (que Alá esté satisfecho de él) refirió que el Apóstol de Alá (que la paz sea con él) dijo: No es lícito que una mujer que cree en Alá y en el Más Allá emprenda un viaje de un día excepto con la compañía de un mahram. (Sahih Muslim ,‘Kitab Al-Hajj’, Libro 007, Número 3105)
(Malik, Muwatta Libro 54, Número 54.14.37): El Mensajero de Alá, que Alá le bendiga y le de la paz, dijo: No es lícito a una mujer quecree en Alá y en el Último Día viajar la distancia de un día y una noche sin un hombre que sea su mahram. (cit. por Abul Kasem)
La circuncisión femenina no es obligatoria; tampoco la masculina. La mutilación genital es una práctica extendida en países islámicos.
La circuncisión es una obligación tradicional para el niño, mientras que para las mujeres la ablación (khifâd') es sólo una práctica recomendable. (al-Qayrawani, La Risala, p. 305)
Hasta aquí la versión abreviada del estudio. Para leerlo por completo podeis hacerlo en línea AQUÍ o podeis descargarlo íntegramente en formato pdf AQUÍ